Siempre es un buen día para salir de casa cuando El Altar del Holocausto vienen a la ciudad. Acudía el cuarteto a la Sala Acapulco en defensa de un “Ecos” (reseña) que marca su vuelta a la actividad tras una temporada en barbecho. Una región Asturias que empieza a ser su segunda casa, una sala que les es familiar y a la que se enfrentarían en solitario y sin red.

Pero el público asturiano (también el venido de regiones vecinas) les adora. Éste, lo que vislumbra nada más atraviesa las puertas de la sala, es la remozada puesta en escena que se les ofrece. La nueva temática aviar en lugar de aquella imaginería religiosa que les acompañó por tanto tiempo. Y si bien la escasa altura del escenario impidió desplegar el telón de fondo en su totalidad, todo estaba dispuesto para una hora larga del mejor rock / metal instrumental.

El inicio de set, me parece que con menos gente que en su anterior venida al mismo recinto, jornada terriblemente desapacible la del sábado, abraza más la elegancia que la intensidad. La “Volta” del cuarteto conecta ya desde el inicio con un sonido que, aún en las siempre complicadas primeras filas, estuvo a la altura de las circunstancias. Con el guitarrista Reverb Myles encargado de estos primeros dibujos melódicos, todo parecía empezar con muy buen pie. Cuando rompe la intensidad y la banda encara su cara más ruidosa, nos asimos sus alas con fuerza.

Reaper Model, de pie tras su batería, brazos extendidos, nos invita a que nos sumemos a su particular “Resvrrectionem”, donde ofrecen un pulso más grave y pesado, no exento en cualquier caso de esa cualidad tan atmosférica que les es intrínseca. Sonando rematadamente bien, me veo en la obligación de insistir, y con Reverb Myles pidiendo palmas durante el puente. La gente devolvía con buen ánimo cuanto recibían desde el escenario. Quede constancia del lacónico “gracias”, a pleno pulmón, del bajista Sky Bite a término. Luego llega “Ecos”, que con el correr de los meses va camino de ser mi favorita del nuevo álbum, Un corte que, como viene siendo habitual en ellos, crece una barbaridad en su traslación al directo. Lleno de grandes melodías, eficaces cambios de ritmo y el hábil tapping de Reverb Myles en la parte final. Puede que el humo (en exceso a veces) ocultara a los músicos pero desde luego no opacó un ápice su brillo.

Luego Sky Bite puso su bajo en primer término para recibir “El Silencio De Un Gesto”, donde la banda vino a extraer su cara más acerada. Aquí hubo palmas en las partes más tranquilas y pasión cuando desbordaban distorsión e intensidad. Siempre tan hábiles en el juego, que parece fácil y no lo es en absoluto, de buscar el perfecto equilibrio entre tonos, capas e intensidades. “Because Evident Is God’s Wrath….” me situó el pasado sábado en una encrucijada, un lugar preciso aunque indeterminado, a medio camino entre Isis y Cult Of Luna, lo que siempre es buena señal. Con Weasel Joe encargado ahora de los solos, sonando algo más áridos que de costumbre, fueron ampliando su paleta sonora con pulso firme…

,,, para luego volver a “Ecos” primero con “Shídài” y dejarnos su cara más juguetona, dibujos de Reverb Myles mediante, en “Amen”, con Weasel Joe, al final, mostrando dicha palabra el reverso de su guitarra. “De Euforia y Nostalgia” es, sin duda, el Altar más vibrante del set, con un muy esforzado Reaper Model en baterías. Un corte que, sin embargo, no sacrifica a esa mayor gravedad su habitual despliegue melódico. Siempre en el filo, siempre ágiles en la contorsión sonora. A estas alturas, no creo que a nadie se le escape ya que son una de nuestras mejores bandas instrumentales. y es precisamente por momentos como este que no pocos lo pensamos. “El Que Es Bueno, Es Libre Aún Cuando Sea Esclavo; El Que Es Malo, Es Esclavo Aunque Sea Rey” desliza entonces esa cara más oscura, acompañada de riffs rotos, rotundos, y donde la gente, una vez más, se animó a dar palmas en las partes más tranquilas. Pueden haber cambiado las túnicas por el traje pero siguen igual de carismáticos.

Dispararon entonces el habitual speech de agradecimiento y encararon el tramo final del set. Del tirón y sin perder tiempo en irse al backstage, volver y toda esa bien conocida parafernalia. Para qué perder tiempo en zarandajas. Fue aquí que dieron un pequeño repaso a aquél “– H Ǝ –” de 2013, con su habitual paradiña, en la que se haría el absoluto silencio en la sala (o no, siempre hay alguno emperrado en romper la magia del momento), para cerrar luego, o eso me pareció, en su clave más grandilocuente de la noche. Después emprendieron de nuevo el vuelo gracias al impulso de “Sterna”, del flamante “Ecos”.

Musicalmente al margen, fue un concierto algo más luminoso de lo que nos tienen acostumbrados. Premeditado o no, el caso es que Sky Bite, mirada al frente, quiero creer que reclamando la atención del técnico de luces, señaló uno de los focos de luz blanca del techo de la sala. Fuera tal que así, o simplemente servidor malinterpretando el gesto del bajista, lo cierto es que esta parte final del set dio con una iluminación finalmente más tenue. Algo que acrecentó ese lado más oscuro de su rock / metal instrumental en una parte final atravesada por riffs de esos que te hacen arrugar el hocico. Un hocico que pierde las arrugas cuando vuelven a entornos más atmosféricos y rubrican un final en tonos casi oníricos. Quién quiere volar con Ryanair cuando tiene los conciertos de esta gente. Incontestables.

Buena presentación de “Ecos” y un cuidadoso repaso por la trayectoria previa. Tengo la impresión de que la banda sigue a gran nivel, que el parón parece haberles ha ayudado a recargar pilas y que en vivo siguen teniendo ese algo que les hace únicos, diferentes. Es cierto que el sonido se enfangó algo en el tramo final. No al punto de empañar la descarga, no hay más que ver la reacción de la gente, pero sí que restando algo de brillo. Peccata minuta en todo caso. Ánimo y mis mejores deseos desde aquí para lo que resta de tour, ojalá y nos encontremos de nuevo en el camino.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la Sala Acapulco el trato y las facilidades puestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: Jaime García