Crónica: Kiss Experience + Tyrant (Gijón 3/11/2023)

No son muchos los tributos que cubrimos a lo largo del año en Heavy Metal Brigade pero surgió la posibilidad de ver a Kiss Experience y nos pareció una buena manera de entrar en calor para lo que nos esperaba en la jornada sabatina: nada menos que el Lion Rock Fest. Esa, claro, es otra historia.

Venían además acompañados de los locales Tyrant, a quienes por una serie de malditas circunstancias aún no habíamos tenido oportunidad de ver, por lo que al final decidimos poner rumbo a nuestra segunda casa en Gijón, o al menos una de ellas, que no es otra que la Sala Acapulco.

De acuerdo a la propia naturaleza de la noche, prometían los thrashers asturianos un set especial de versiones. Y en honor a la verdad hay que decir que se condujeron por cortes que, a priori, uno no esperaría de velada semejante. Porque arrancar con “Violent Revolution” sonó a poco menos que declaración de intenciones.

Quien más, quien menos echaría en falta una segunda guitarra que diera apoyo y consistencia, especialmente durante la sección solista. No obstante y por ahí, más fidedigna resultó “Fucking Hostile”, de unos tales Pantera, no sin que antes se ocuparan de nombrar al Mosh Pit, su bar en la gijonesa calle Vicaría. Ya que ellos no llegaron a tanto como a dar la dirección, quede aquí el apunte.

Tuvieron buen sonido. Hasta el tema propio que deslizaron les funcionó. También “Madhouse” de Anthrax o la más reciente “Prepare For Attack” de los thrashers de Denver Havok. Los pogos que vimos no fueron los más numerosos, a buen seguro no era el público más por la labor, pero quedamos a la espera de verles ya con un set propio el próximo 18 de noviembre en la Sala Cantora, también en Gijón.

A Kiss Experience, que irrumpen sobre el escenario a eso de las 21:14, hay que agradecerles al menos las molestias de uniformarse de arriba a abajo con maquillaje y atuendos lo más cercanamente posible a los Kiss originales. Que no son pocos los proyectos del estilo que ruedan por el estado y de vez en cuando dan la impresión de casi repudiar a la banda a la que reproducen.

Ya digo no fue el caso. Se ve en la puesta en escena pero también en lo cuidado del setlist propuesto. Un ramillete de temas que, más allá de la inicial e ineludible “Detroit Rock City”, se conduciría en primer término por ofertas menos esenciales dentro del repertorio como puedan ser “Deuce” o “Strutter”, ambas del álbum homónimo de 1974.

No faltan poses calcadas de cada uno de los miembros. En especial claro quienes toman el testigo de Gene Simmons y Paul Stanley respectivamente. Los gestos, la forma de buscar el contacto con el público, desde luego los chicos se tienen bien aprendido el papel. Y más allá de las reservas que a todos nos puedan provocar propuestas de este tipo, en honor a la verdad hay que decir que la gente se lo pasó en grande.

Palmas y coros al unísono durante una muy bien recibida “Do You Love Me” y de ahí en adelante, banda llevada en volandas por un público, cabe decirlo también, bastante diferente del habitual. Es lógico y de cajón que propuestas distintas convocan a públicos distintos. Pero fuera por la cita leonesa del día siguiente o por la propia naturaleza del evento, lo cierto es que apenas vimos ninguna cara que pudiéramos denominar como habitual.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, Kiss Experience mantuvieron ese buen nivel a través de “God Of Thunder”, con el émulo de Stanley clavando cada inflexión de voz del neoyorquino. Algo que el público pareció agradecer con una de las grandes ovaciones de la velada. Y de aquí al final, una verdadera balsa de aceite. Porque cuesta resistirse a algo como “I Was Made For Lovin’ You”, máxime si no tienes que tragarte el discursito en tono de disculpa que dio el propio Stanley allá por 2008 en lo más alto del bilbaíno monte Kobetas.

I Love It Loud”, “Crazy Nights” o incluso “Lick It Up” del álbum homónimo de 1983 hicieron cumplida justicia a las originales. Con una banda aguantando el tipo y una sala ya muy entregada a la causa encararon el inevitable final con unas “Love Gun” y en especial “Shout It Out Loud” que servidor y quienes estaban a mi alrededor disfrutamos con los coros de fondo de un tal Michael Arthur Long (Drunken Buddha). Al final una buena noche, como digo con todas las reservas e incluso reparos que nos producen este tipo de propuestas y sin ser el aquí firmante el mayor seguidor de los neoyorquinos. Ni mucho menos.

Como siempre, vayan agradecimientos a la organización del evento por todas las facilidades y saludos al mentado frontman. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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