No hay gran viaje que no comience con un pequeño primer paso y el del Luarca Metal Days, inmune a ciertas críticas malintencionadas vertidas con auténtico veneno en los últimos meses, desde luego ha sido firme y decidido. Dos días, un cartel que picoteó dentro de las lindes del metal con la intención de ofrecer un plantel de lo más heterogéneo, sumado a lo idílico del entorno y la sensación, a lo largo de ambas fechas, de que se hicieron muchas cosas bien. Para nosotros era una cita ineludible, máxime después de que el deceso del Rock Nalón dejase al occidente huérfano de buen metal en vivo.

Una fecha, la del viernes, que finalmente tornó en problemática. Tiempo algo desapacible, que tampoco sería mayor excusa en esta Asturias nuestra, pero desafortunadas coincidencias con eventos grandes en la región (Robe Iniesta) o mayúsculos fuera de ella (la enésima visita de los cuatro jinetes a la capital del reino). La oferta es inasible mientras tiene uno la sensación de que la demanda mengua con cada latido de nuestros esforzados corazones.
H.M.B., como viene siendo costumbre, llegamos pronto a las puertas del Luarca Metal Days. Nos gusta hacer nuestra composición de lugar sin prisas ni apreturas. Recoger nuestras acreditaciones, inspeccionar el recinto, echarle un ojo al foso… todo ese tipo de acciones que poco a poco han tornando casi en ritual. Más allá de lo habitual (+1 en carisma para quien entienda la referencia) esto es, los puestos de merch, las barras o la pequeña terraza, nos gustó la idea del stand para las firmas. A servidor, sea por la timidez o la introversión inherentes a mi carácter, cierto es que me dan un poco igual. Pero ver a críos con una sonrisa de oreja a oreja junto a Laura de Aneuma (por poner un ejemplo) no tiene precio. Al final, todo cuanto se haga para que el rock arraigue en el corazón de los más pequeños será siempre bienvenido en esta casa.
Pero habrá que entrar en harina, digo yo. BudaSam, a la sazón ganadores de la batalla de bandas del festival, serían los encargados de dar inicio a la fiesta. Y lo hicieron en toda la acepción de la palabra. Y lo hicieron gracias a “Aquella Canción” demostrando aquello tan viejo de que algo tendrá el agua cuando la bendicen. Poca gente, al fin y al cabo eran las cinco de la tarde de un día laborable, pero quienes nos animamos disfrutamos de una sonora y entretenida ración de hard rock.

Breve, no ha tiempo a muchos alardes en algo más de media hora, pero los bilbaínos parecen dueños de toneladas de clase. Un hard que lo mismo picotea de la cara más melódica del género que de pequeños influjos de raíz más urbana como en “Perdidos En Septiembre”. Dejaron además buenos detalles en lo técnico, ese duelo de guitarras que precedió a “Gritando En Silencio”. Nos agradaron. Nunca es plato de buen gusto abrir un evento de estas características con el mar de inconvenientes que se derivan pero los chicos supieron agradar al público más tempranero. Deseando ya poder ver un set completo por su parte.
No hace falta ser un experto en la materia para entender que los asturianos Where The Waves Are Born son un animal muy diferente. Su metalcore a dos voces volvió a resultar tan orgánico como siempre, sin tanto apoyo en lo tecnológico como otras bandas afines. Cierto es también que para cuando deja de sonar la intro y el sexteto acomete “Evenchanger”, el sonido es algo desequilibrado y cuesta seguir sus evoluciones.

Con eso y con todo lo cierto es que teníamos ganas de verles en un escenario como este, lejos de las apreturas que imponen las salas a una formación tan nutrida. Y por ahí que cuando los técnicos hacen su trabajo y el sonido reconduce y mejora sus balances, lo que tenemos ante nosotros es la mejor versión de W.T.W.A.B.. Que aunque sea verdad que a los más talludos nos cueste conectar con su forma de entender el metalcore, lo cierto es que son una de esas bandas que están poniendo de su parte para inyectarle el veneno del rock a la gente más joven.
En esas estaba cuando atacan “Colourless” y de pronto esos aires más atmosféricos me resultan de lo más atractivos. La banda no quiso en ningún caso olvidarse de mandar un agradecimiento a la organización del evento. Que aunque la asistencia fuese escasa aún a aquellas horas tan tempranas, a buen seguro el hecho de pisar el escenario de un festival como este sirve como acicate de cara a su futuro como banda.

Brilló una jornada más Victor Barrero, encargado de acentuar la cara más melódica, también la más técnica, mientras Guille Rodríguez con el registro grave y Luigi López con el limpio jugaron a encontrarse durante prácticamente todo el set. Más allá de los gustos de cada cual, una banda que sigue progresando y creciendo. Si estás leyendo esto y andas buscando buen metalcore, quizá Where The Waves Are Born sean tu próxima banda favorita.
Un gran telón de fondo con el logo de la banda da la bienvenida a los zamoranos Death&Legacy. Banda a la que seguimos de cerca desde hace tiempo, sus últimos dos discos ya pasaron por el apartado de reseñas, y una espinita que tenía ganas de quitarme. Porque lo cierto es que es casi tan grande la oferta de bandas con chica al frente como el rechazo que éstas producen en un muy determinado tipo de aficionados al metal. El público es soberano, dicen que reza el viejo dicho, pero hay cosas que nunca terminaré muy bien de entender.

Porque lo cierto es que arrancan y, aun a pleno sol, su metal elegante y diverso confronta a una voz, la de Hynphernia, que apenas dejó de moverse y retar a la audiencia. Mérito tiene de igual manera el desempeño de un Jesús Cámara a la guitarra quien tendría que hacer doblete en la jornada del viernes. Pese a ello, el también bajista de Delalma, y al alimón con el resto del combo, no duda en enlazar un tema detrás de otro y ofrecer, por ahí, una versión más que aceptable de estos Death&Legacy.
Me resultaron agradables, además, por la forma en que montaron un setlist que dio muestras de la propia idiosincrasia de la banda, alternando cortes más ágiles con otros más rotundos y pesados. Y aunque en “Damned” uno echase en falta al bueno de Björn “Speed” Strid (Soilwork, The Night Flight Orchestra), lo cierto es que Hynphernia y los suyos sacaron el set adelante sin mayores inconvenientes, aprovechando además para presentar un tema que formará parte de su próximo álbum de estudio. Contando los días hasta escucharlo.

Qué duda cabe, la de Argion no era una cita cualquiera. Pany, vocalista de toda la vida de la banda, anunciaba en el transcurso de la semana su abandono del barco que él mismo había ayudado a construir. Así las cosas, no fueron pocas las camisetas de ellos que vimos el viernes. Decenas de las distintas remeras de la banda asturiana tiñeron Luarca de un color muy especial. Desde luego Pany no iba a estar solo en este adiós.

Más por contextualizar que por echarnos flores, quiso la curiosidad que este medio haya estado presente en la primera cita del vocalista y también en la última. Lo que son las cosas. Es lo que tiene estar siempre por ahí. Desde luego se dejaba palpar el ambiente no enrarecido pero sí especial de la cita. Ellos arrancan con “El Juicio Final” con el confeti a modo de pistoletazo de salida y de pronto los versos:
“Redoblan campanas, las tañen con furia. El tiempo ha dictado que llega el final. Aguarda con fe, nada has de temer”
… adquieren un mayor significado. Sin que ello redundase en interpretaciones distraídas o poco sólidas, lo cierto es que algunas de las caras de los chicos sí que eran más largas y serias de lo habitual. En inversa proporción, su público pareció disfrutar de cortes ya ineludibles para la idiosincrasia Argion como “La Ciudad Eterna”, siempre con ese particular toque épico-histórico soldado a sus acordes. Pany quiso acordarse de la organización del L.M.D., para la que pidió un sonoro aplauso, y anticipó que era el momento de hablar de tiempos oscuros. Tiempo, claro, para “El Hijo Del Diablo” de ese “Lux Umbra” del que ya diéramos buena cuenta por aquí. Buenos solos doblados de Pablo y Sergio aquí, mucho humo y la sensación de estar viendo una muy buena versión del quinteto asturiano.

Pero como no todo iba a ser un lecho de rosas, “La Orden” desencadena un infortunio que quiso cebarse, precisamente, con el gran protagonista de la jornada. Y es que el micro inalámbrico de Pany comenzaría a dar problemas al punto de terminar por echar mano del que Pablo empleaba en sus coros. Pero en cierta rima con el propio espíritu de la formación, nada pareció arredrar a los chicos, que, por otro lado, estaban sonando como se esperaba de una banda con su proyección.
Tras el casi obligado recuerdo al resto de bandas que integraban el cartel, turno para la primera de las sorpresas. Mer, actual voz de los resucitados Santa, acudía a escena para hacer las veces de Patricia Tapia en la animosa “Anne Bonny”. El dúo vocal se las vio y deseó de nuevo con los micrófonos, los duendes del directo son así de puñeteros, pero aún por ahí supieron navegar las adversidades hasta llegar a buen puerto. Disfrutando pese a los inconvenientes y ya no tan tensos como a comienzos del set. O al menos esa fue nuestra sensación frente al escenario.

Con “Corazón De León” la cosa pareció reconducir hacia cauces más adecuados. Aquí se produciría un hecho realmente inédito. El baile de miembros en las bandas es algo bastante habitual en estos tiempos que corren. Al fin y al cabo, el rock está sujeto a una incontable serie de inconvenientes al punto de que Pany se ve obligado, como decimos, a abandonar el barco. Pero que fuera él mismo quien anunciara su relevo al frente de Argion, amén de compartir con él los últimos trazos del set, nos pareció un detalle de inmensa clase. Porque qué mejor lugar que el Metal Days para presentar a un luarqués de pura cepa como Richard De La Uz como nuevo frontman de la banda.
La banda encadena “Águila De Sangre” con “Sobre El Mar” y uno no puede sino elucubrar qué les deparará el destino tras el cambio en voces. El propio De La Uz manda los debidos agradecimientos y los ya remozados Argion se despiden, claro, con “Fuerza y Honor”. También con confeti. Como entre mis pocas virtudes no entra la de futurólogo, no sé qué depara el futuro para la joven banda asturiana. Si tengo en cambio la certeza de que os lo contaremos con todo detalle desde Heavy Metal Brigade.

Novedades traían también los chicos de Sound Of Silence, que venían con nuevos bajista y guitarra en las figuras de Viti Redondo y Nague González. Cambios que han venido a apuntalar a una de las bandas más en forma de la región. No mentimos cuando afirmamos que S.O.S. pasaron por Luarca con la intención de seguir agrandando su particular leyenda…
… aunque me engañaran de primeras. Las viejas costumbres, me esperaba “Tensa Calma” tras la intro y, sin embargo, el quinteto sorprende al afrontar la más vetusta “Viendo Al Cielo Llorar” para poner el recinto patas arriba. O no. Lo cierto es que Sound Of Silence se toparon de bruces con un público poco receptivo, al punto de que Nefta dejó uno de sus habituales chascarrillos en forma de “venga, todos para delante, que es la última, nos vamos” cuando el corte iba tocando a su fin. Más tablas que el almacén de Ikea.

Sí que llegó entonces el turno para “Primvs Capite” en forma de todo un “Océano De Traición” que confirmó a esta nueva versión de la banda como una auténtica bola de demolición. Con un tremendo Jorge Rodríguez en baterías, no se cansa de crecer este chico semana tras semana, lo cierto es que poco a poco, desgarro a desgarro, la gente fue alcanzando las coordenadas de la banda. Enorme solo de Rubo aquí, por cierto.
El festival lo inauguraron BudaSam pero el primer «wall of death» tuvo sabor asturiano. Después de la salvajada atroz del Resurrection (no me tiren de la lengua con respecto a cierto vocalista) el del Luarca Metal Days fue mucho más modesto. Qué duda cabe. Aquí al menos conocías a la persona con la que te estabas chocando. Quieras que no. “Más Allá De Mí” y muy especialmente “Felices Bajo Tierra”, con Nefta comentando que el videoclip estaba rodado “aquí al lao, en la finca del que organiza esto”, entregaron un nivel altísimo del combo.

“Hostia vaya delay más guapo que me metiste Gus”. Porque hay que hablar de Gus Bocanegra, técnico al mando del sonido durante todo el fin de semana y que, salvo pequeños detalles muy puntuales, le brindó a las bandas presentes un sonido a la altura de las circunstancias. Aprovechamos para mandarle un saludo tanto a a él como al resto de técnicos del Luarca Metal Days.
“Densa Niebla” desata una petición por parte de Nefta: “quiero veros mataros a hosties ahora mismo” y, quien más quien menos, le tomó la palabra. Están en un momento de forma envidiable y, hoy por hoy, son una auténtica apisonadora. Si usted tiene algún problema y se los encuentra bien haría en dejarse llevar por el sonido del silencio.

Despedimos a Sound Of Silence y mientras los técnicos realizan sus esforzadas labores sobre el escenario, vuelve a sonar el “Tierra y Fe” de Mart, detalle que viene repitiendo Hamlet en sus últimas visitas a la región. Que nos encanta y que siempre me pone “gallina de piel” que diría el astro neerlandés Johan Cruyff.
Toda vez el escenario está debidamente acondicionado, llega el turno del “Misirlou” de Dick Dale, clásico anticipo a su descarga y que ha terminado en convertirse en lo que el “The Ecstasy Of Gold” de Ennio Morricone para Metallica. Durante el set de la banda hay dos certezas ineludibles, siendo la primera que estoy lejos de ser el mayor fan de la banda y que los chicos se vacían a conciencia en cada bolo, que no sería noticia de no ser por las edades que cuentan ya Molly (59) o el propio Tárraga (56) si Google no miente. Ya digo que más allá de gustos individuales, cuesta creer estas cifras cuando uno ve sobre el escenario la intensidad que son capaces de desplegar…
… y que salta a la vista ya desde la inicial “El Mejor Amigo De Nadie”. Y como todo suma, que la noche fuera cayendo sobre Luarca amplificó la vistosidad del set, que aunque dificulte la esforzada tarea de los distintos fotógrafos, de cara a quienes estamos más allá del foso siempre va a ser un plus. La eterna disputa. El caso es que en “Denuncio A Dios” suenan rocosos y áridos, con alguno de los riffs mejor cortados de todo el viernes.

En lo que a fotos refiere, nos gusta que despejen de monitores el escenario. También el podio sobre el que Tárraga y Molly brincan, bailan o se apoyan. Aunque no es menos verdad que le daría un buen susto al infatigable frontman de la capital. Al final nada que no solucionase un poco de cinta americana. El set siguió entre los habituales rugidos del vocalista en cortes como “Tortura-Visión” o “Dementes Cobardes”, con Tárraga haciéndole la réplica a su compañero de toda la vida.
Más discreta es la labor de Álvaro Tenorio al bajo. A bordo de la banda desde 2005, el tiempo se nos escurre entre los dedos, conforma junto con Paco Sánchez una base rítmica tan sólida como discreta, con pocos alardes y muchos menos errores. El pegamento necesario junto a la fiable labor de Ken HC a la otra guitarra para que esta banda funcione del modo en que lo hace.

Sobra decir que la gente, que acudió en buena cifra al recinto, recibió de muy buena gana la descarga de los madrileños. La banda le tiene cogida la medida al público asturiano a juzgar por cómo se recibieron (diría que) todos y cada uno de los temas. Coreando, alzando puños, bailando y divirtiéndose en definitiva. Ya en el tramo final destaca el hábil crescendo de “El Color De Los Pañuelos”, perfectamente situada en el set, también una por momentos enfebrecida rendición de “Habitación 106”, que nos conduciría hasta la habitual “Egoísmo” con unos Hamlet realmente desatados.
Bises y turno para “Antes y Después”, “Tu Medicina” y muy especialmente, claro, “J.F.”, o “Jodido Facha”, eso ya a gusto del lector. El calendario sigue corriendo y esta banda sigue en plena forma. Contentando a sus fieles y, muy probablemente, sumando a algún que otro nuevo correligionario antes de que disparen el “While My Guitar Gently Weeps” de los Beatles a modo de despedida. Siguen a un nivel tal que muchas formaciones de su misma quinta no son capaces ni siquiera de intuir.

La responsabilidad de cerrar la jornada del viernes del primer Luarca Metal Days de la historia iba a recaer en los pujantes Delalma. Iba a ser nuestro tercer encuentro con ellos en su gira de presentación, Atalaya Rock en octubre de 2023 y Gijón en enero de este mismo año, por lo que el factor sorpresa se había esfumado. Lo cierto es que el escenario del festival dio para que la banda dispusiera la acogedora puesta en escena que arrastran a lo largo del tour. El telón de fondo, también los pequeños faroles, los leds del bombo…
A lo largo del día no terminaba de tenerlas todas conmigo con respecto de la gente que se quedaría para verles. El tirón que siguen teniendo Hamlet y el trecho que separa Luarca de los grandes núcleos de población asturianos. Al final, nada más lejos. Porque pasan veinticinco de las doce y el recinto, nutrido y expectante, aguarda por su particular “Acto De Fe”. A juzgar por lo bien que sonaron ya desde el primer momento, con un Lage de vuelta en su tierra, nos prometíamos un final por todo lo alto.

Ayudó y de qué forma Jesús Cámara a lustrar una “Renegar De Ti” con su habitual registro roto y oscuro. Si iba ya con las fuerzas justas, después de todo era su segundo concierto de la jornada, desde luego no se notó. Seoane dibujó un solazo lleno de clase y Ramón cerró tirando de asturianía: “Buenas noches, guajes, cómo se nota que estamos en casa”. Desde luego que sí. Como es obvio, no sabe uno qué aguarda el futuro para una banda como esta. Lo que sí tengo es la sensación, quizá también la certeza, de que “Mañana Vuelve A Oscurecer” se va a quedar en sus setlists durante bastante tiempo. Un corte con pegada, gancho y clase, que extrae al Lage más Lage de toda la jornada. Un lujo. Jamás agradeceremos lo suficiente a Manuel Seoane el haber sacado del retiro al de la cuenca.
El que fuera voz de Human se auto-dedicó la más calmada “Y Aún Siento Estar Allí”, que apacigua los ánimos y nos conduce por un set que, ya digo, nos reservaba tan pocas sorpresas como dobleces. Me agradó sobremanera “Ritual”, de nuevo con un Seoane estelar, siempre apoyado por las teclas de su tocayo Manuel Ramil. El del gallego es desempeño tan callado como fundamental para una banda como esta. Siempre elegante, alejado de florituras innecesarias o trucos de salón, el de Ares tiene bien ganada su fama.

Pero qué duda cabe, son Lage y Seoane quienes atraen gran parte de las miradas. Y es que al desempeño de ambos a través de “¿Y Ahora Qué?” desde luego no le faltan quilates. Extraordinario el primero al micro, finísimo el segundo en el solo de guitarra. Una gran versión de unos Delalma a los que se le puede achacar una parte central del set demasiado reposada. Sensación que se ve acrecentada cuando la banda introduce una “La Última Noche”, de nuevo dedicada a Julia. El crescendo que la banda dibuja aquí volvió a ser uno de mis momentos favoritos del show.
No faltó su habitual revisión del “Wicked Game” de Chris Isaak. Tampoco una “El Mirlo” con un Lage que bailó entre registros al punto que me recordó sus años en Avalanch, especialmente la gira del fenomenal “El Hijo Pródigo”. Espero sepan disculpar el arranque de nostalgia. Prometo que en la crónica del sábado volverá a ocurrir.

Pero volviendo al pasado viernes, de nuevo me gustó que “Luz Ni tiempo” permaneciera en el set. Y es que hay bandas que trazan temas largos para después obviarlos en vivo u ofrecer una versión mutilada de los mismos. No es el caso con Delalma. De hecho diría que el quinteto brilla más que nunca aquí. Perfectamente armados y cohesionados. “A pesar del miedo. A pesar de la incertidumbre”, este proyecto parece haber venido para quedarse. Como se va a quedar durante mucho tiempo en mis retinas una “Cárcel De Cristal” con el público, ávido aún de fiesta, coreando su ya inolvidable estribillo para un buen final.
Fue el cierre a un gran viernes de metal en muy diversas formas. Con un gran sonido en líneas generales y un cumplimiento a rajatabla de los horarios. Nada mal en definitiva el bautismo de fuego del Luarca Metal Days. Si lo que bien empieza, bien acaba, al festival le queda mucha guerra por dar en años venideros. Pero antes de que todo eso llegue, queda dar cumplida cuenta de la jornada sabatina…
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Hacía tiempo que no leía una crónica musical tan bien escrita y, sobre todo, tan brillantemente descriptiva de lo acontecido. Enhorabuena al redactor. Denota mucho nivel y amor por lo que hace. ¡Cuánto deben aprender los grandes medios manipuladores de este país!
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Muchísimas gracias por tu comentario Luis. Se lo traslado a David Naves, nuestro redactor. Intentamos poner todo el amor que tenemos a la música en lo que hacemos, no sabes lo que nos llena tu apunte.
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