Crónica: Maverick + Lions Way (Oviedo 12/9/2026)

Nuestra Herencia”, el segundo largo de los pujantes punks asturianos Maverick, tuvo al fin su presentación en directo. Con los leoneses Lions Way como fieles escuderos, nuestra querida Sala Gong sería el epicentro de una velada en la que todo vino a desarrollarse dentro de los cauces esperados, con dos bandas en proyección ascendente y un buen puñado de gente como fiel testigo.

Largo tiempo llevábamos sin cruzarnos con los leoneses Lions Way. Siete largos y anodinos días para ser exactos, desde que nos topáramos con ellos en la última edición del Rockvera (crónica). Otra vez con ese característico telón de fondo con el nombre de la banda, el emblema “Ni Punk Ni Rock Ni Lions Ni Way” y las fuerzas intactas. Es algo que salta a la vista nada más arrancan “Desde Cero” ante una sala que se iría llenando con cuentagotas. Desde el primer momento arrollan con su forma de entender el punk rock. Canciones con carisma, con gancho, llevadas a buen puerto a base de derrochar energía y ganas.

Mentiras y Alcohol” añade algo más de picante y músculo. Chermo, bajo y voz, hizo todo por buscar la complicidad de la gente. Un público algo diésel esta vez pero que terminaría entrando en el juego que proponían los leoneses. En su certero ataque resulta clave el apoyo de Nacho con los coros. Es él quien toma la palabra para recordar a nuestros más mayores, también a eso que han dado en llamar «España vaciada» y la despoblación. Es la presentación, claro, de “Perro Viejo”, que los chicos recrean con visceralidad y rabia. A juzgar por la fuerza con la que la interpretaron, un tema que ha de tocarles muy de lleno. El público terminaría por subirse al carro en “¡Cállate!”, el dardo de la banda al lado más idiota de las redes sociales, y para “Misión Suicida” diría que estamos viendo a los Lions Way más incendiarios.

En “Cuando Las Luces Se Apagan,” corte sobre las vicisitudes que conlleva sacara adelante una banda de rock, mandaron un saludo a Maverick por acogerles, al tiempo que fundían un nervio que, a ratos, me recordaba a S.A., con sus melodías habituales. “Volveré” puede ser uno de los estribillos que mejor les funciona y el final con “En La Niebla” primero y “Siempre Saludaban” después, con el guitarra Ángel de pogo entre la gente, rubricaron un set pleno de energía pero que se le hizo corto a más de uno.

Llegaba el turno de que Maverick presentaran su segundo largo y la cita, tal y como anunciaron a través de sus redes sociales, saldría adelante gracias a la inestimable ayuda de Rafa, guitarrista de Teksuo, en sustitución del lesionado Torri. Éste último, no obstante, tampoco quiso perderse el show, por lo que la banda mutó eventualmente en sexteto para recibir a más de cien personas en la Gong.

Es un proyecto aún joven, pero no deja de ser un buen indicador de cuán de pie han caído en la escena la bienvenida tan calurosa que reciben. Aún cuando el sonido, de primeras, no era del todo redondo, algo que deslució notablemente a “Uno De Tantos”, la gente arropó con todo su calor a los mierenses. Torri, libre esta vez de tareas guitarriles y micro en mano, correteaba por el escenario buscando ese calor del público. Y éste, toda vez recibe el obligado saludo de Misa y el riffazo de “Espejismo”, se entregó sin medida, muy especialmente cuando sucede ese breakdown del final. Con el sonido mejorando unos cuantos enteros y tras el saludo y agradecimiento a Rafa por aprenderse el setlist en un tiempo récord.

Luego, entre “Mil Golpes” y muy especialmente “Luces De Ciudad”, con la Gong a coro, emergió la faceta más melancólica del eventual sexteto. Una melancolía que luego se daría de bruces con la mayor rotundidad de “Fantasmas”, que Misa había dedicado a quienes hubieran tenido que pasar por el trance de tener una “pareja tóxica”. “Mala Sombra”, en la que vimos a la buena gente de Lions Way en pleno pogo, fue pura intensidad en crescendo. Tremendo Carlos en baterías aquí mientras veíamos al Misa más grave de todo el set y Torri daba con sus huesos en el suelo. “Los Días Más Oscuros”, con paradiña incluida, me llevó a pensar en los ahora desaparecidos Desakato. Ese punk moderno tan característico, melódico y potente a la vez. Maverick, pese a las circunstancias, estaban cuajando un bolo de los buenos.

Y si “Muros De Cristal” entrega la cara más delicada de la banda, con el público a coro, ellos se sirven de “Su Legado” para mandar un abrazo a Jorge Fernández y Rubén Rosón, militantes del colectivo AMA Asturies, quienes sufrieron una agresión fascista al grito de “Arriba España” en la noche del pasado jueves. En lo estrictamente musical, buenos detalles de Oriol al bajo aquí, con toda la banda en una vena más cercana al post-rock y Misa atravesando uno de mis versos favoritos del nuevo álbum:

“Hoy siento que el tiempo solo recompensa a los que hacen arder la tierra”.

Después llegaría el turno para recibir a un viejo amigo de la banda, el Flashback José Bayón, quien se auparía al escenario para hacer con ellos “Aire”. “La Espiral”, con ese inequívoco patrón bombo – caja en estribillos, puso a dar saltos la sala Gong y luego, en “Travis Bickle”, el público llevó en volandas a la pequeña Luciana. Una experiencia que a buen seguro no olvidará. Torri luego se daría su personal paseo por el recinto. Como diría el viejo Martin Scorsese: “esto es cine”.

Tras el saludo a Lions Way llegó el turno de recibir al productor del disco, un Diego Teksuo que sumaría voces en “No Hay Final”. Gran solo de Guille aquí, por cierto. Para el cierre, y viendo que la gente se la sabía al dedillo, estrofas inclusive, ya da la impresión de que “El Miedo En Vuestros Ojos” ha venido para quedarse. La banda se vació, rubricando un tramo final de set realmente vibrante. Son una de las bandas con mayor proyección de la escena asturiana y el sábado lo dejaron bien claro.

Lo pienso así y tanto el disco que han hecho como el concierto que dieron este sábado no hacen más que ratificarme en esa impresión. Una banda que, como sus compañeros de cartel, los leoneses Lions Way, mueven a un público en su mayoría joven, tanto que se habla y diserta sobre la falta de relevo. Si herramos o no en la predicción sólo el tiempo lo dirá. De momento quede registro aquí de la buena noche de punk, rock y metal que disfrutamos en compañía de unos y otros. Agradecer tanto a la sala como a ambas bandas las facilidades puestas en favor de esta crónica y mandar un saludo a la compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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